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Cómo se certifica una tragamonedas antes de llegar al casino

El circuito que recorre un juego desde que el estudio cierra el código hasta que aparece en la caja: qué prueba un laboratorio independiente, por qué la auditoría es sobre el software y no sobre el operador, y cómo se delata una versión adulterada.

Sofía GiménezPor Sofía GiménezPublicado 14 min de lectura

los10argentina.com se financia con sus lectores: podemos recibir una comisión si te registrás en un operador a través de los enlaces de este artículo. Esto no influye en nuestro ranking ni en nuestra independencia editorial. El juego es solo para mayores de 18 años. Jugá responsable.

Ilustración del circuito de certificación de una tragamonedas: el estudio que la fabrica, el laboratorio que la prueba y el registro del regulador provincial

Entre que un estudio termina de programar una tragamonedas y el día que el juego aparece en la caja de un casino hay un circuito de certificación: un laboratorio de ensayo independiente audita el software y, recién después, un regulador provincial autoriza al operador a ofrecerlo. Son dos permisos distintos y conviene no confundirlos.

Ilustración isométrica de una cinta transportadora que une tres estaciones: una máquina tragamonedas sobre engranajes y pistas de circuito, una mesa de laboratorio con microscopio, planilla y panel de barras, y un escritorio de registro donde un sello estampa una roseta oficial sobre una carpeta

Tres capas que la gente mezcla en una sola

Cuando alguien dice que un juego «está certificado», casi siempre está juntando tres actores que hacen tareas distintas y responden ante autoridades distintas. Separarlos es lo único que después te permite leer bien la pantalla de un casino: quién fabricó el juego, quién lo sometió a prueba y quién habilitó al sitio donde lo estás girando.

El estudio que fabrica el juego

El estudio o proveedor es la empresa que diseña el juego: el arte, los símbolos, la mecánica de las funciones especiales y, sobre todo, el modelo matemático. Ese modelo define cuántas combinaciones existen, cuánto paga cada una y con qué frecuencia aparecen. De ahí sale el retorno teórico, que no es una promesa de pago sino el resultado de una cuenta hecha sobre el larguísimo plazo. Si querés entender esa cuenta por dentro, la desarmamos en nuestra guía de RTP y volatilidad.

El estudio publica además una ficha técnica de cada título: retorno teórico, volatilidad, ganancia máxima expresada en multiplicadores de la apuesta, cantidad de líneas o formas de ganar y descripción de las funciones especiales. Ese documento es la referencia contra la cual se compara todo lo demás. Pero el estudio no es juez de sí mismo: entrega el código y la matemática a un tercero para que los ponga a prueba.

El laboratorio de ensayo que lo certifica

Un laboratorio de ensayo independiente es una empresa técnica, sin interés comercial en el resultado de tus giros, que recibe el juego y lo somete a un protocolo de pruebas. No emite opinión sobre si el casino es bueno ni sobre si te conviene jugar: dictamina si ese software cumple los requisitos técnicos de una norma. Buena parte de estos laboratorios trabaja bajo acreditación ISO/IEC 17025, la norma internacional que evalúa la competencia técnica de los laboratorios de ensayo y calibración en cualquier rubro, no solo en juego.

El resultado del trabajo es un informe que identifica una versión concreta del juego, con su número de compilación. Si el estudio cambia la matemática o publica una variante del mismo título con otro retorno teórico, esa variante es un objeto nuevo y necesita su propio ensayo. El certificado no se pega al nombre comercial del juego: se pega a una compilación.

El regulador provincial que autoriza al operador

En Argentina no hay una ley nacional de juego online: la competencia es provincial y cada jurisdicción tiene su propio organismo. En la Ciudad de Buenos Aires es LOTBA, en la Provincia de Buenos Aires el Instituto Provincial de Lotería y Casinos, y así con el resto. Ese organismo no fabrica ni prueba el juego: habilita al operador, le exige que sus sistemas y componentes estén homologados y define qué categorías de juego puede ofrecer.

Ese control además tiene su propia infraestructura técnica. LOTBA, por ejemplo, creó un laboratorio de fiscalización propio para diseñar estándares y controles sobre el juego, y lleva un registro de laboratorios de certificación reconocidos, separado en dos categorías: los que certifican máquinas y equipamiento de sala y los que certifican la actividad de juego en línea. Todo el software, el hardware y los componentes que un operador use tienen que pasar por una homologación otorgada a través de esos laboratorios reconocidos.

El detalle que ordena todo es este: el laboratorio certifica un producto, el regulador habilita a una empresa. Son permisos con objetos distintos, y ninguno se hereda del otro.

  • Estudio: diseña el juego y declara su ficha técnica.
  • Laboratorio: pone a prueba el software y certifica que se comporta como dice esa ficha.
  • Regulador provincial: autoriza al operador a ofrecer el juego en su territorio y controla que lo haga con componentes homologados.

Del código terminado a la caja del casino

El camino tiene etapas ordenadas y ninguna es instantánea. Entre que el estudio da por cerrada una versión y el día que el juego aparece en tu pantalla pueden pasar meses, y la mayor parte de ese tiempo transcurre en trámites técnicos que el jugador nunca ve.

  1. 1Cierre de versión. El estudio congela el código y la matemática, y arma la documentación: modelo matemático, tabla de pagos, reglas y ficha técnica.
  2. 2Envío al laboratorio. El paquete se entrega a un laboratorio de ensayo independiente, junto con la firma que identifica esa compilación exacta.
  3. 3Ensayo. El laboratorio revisa el código, prueba el generador por separado, simula el juego completo y contrasta pantalla, reglas y documentación.
  4. 4Informe y correcciones. Si algo no cierra, el estudio corrige y se vuelve a empezar con una versión nueva; la anterior queda sin certificar.
  5. 5Certificado por versión. El informe final identifica una compilación concreta evaluada contra una norma concreta.
  6. 6Homologación y registro. El operador presenta el juego ante el regulador de la jurisdicción donde quiere ofrecerlo, que lo admite en su registro de componentes.
  7. 7Integración y salida. Recién ahí el juego se carga en la plataforma, se elige la configuración a instalar y aparece en la caja del casino.

Cada vez que el estudio publica una actualización que toque la matemática, el ciclo se reinicia. Por eso conviven en el mercado versiones distintas de un mismo título y por eso el certificado siempre apunta a una compilación y no a un nombre. Un juego que salió hace años y sigue en catálogo pasó por ese circuito varias veces, una por cada cambio que afectó su comportamiento.

Qué hace un laboratorio cuando somete un juego a prueba

La prueba no es un vistazo ni una opinión editorial: es un procedimiento repetible que ataca varios frentes distintos. El código que produce el azar, la calidad estadística de ese azar, la coincidencia entre el retorno declarado y el comportamiento real del juego, y la consistencia entre lo que el jugador ve en pantalla y lo que la máquina hace por debajo.

Revisión del código y del sembrado del generador

La primera etapa suele ser una lectura del código fuente del generador. No alcanza con que las salidas parezcan aleatorias: el laboratorio quiere ver cómo se inicializa el motor, cada cuánto se vuelve a sembrar, qué tan largo es su ciclo antes de repetirse y cómo se escalan y se mezclan los números crudos hasta convertirse en un símbolo en pantalla o en una carta de un mazo. Un motor bien diseñado puede arruinarse justo ahí, en la traducción.

Verificación estadística del generador de números aleatorios

El corazón de una tragamonedas es el generador de números aleatorios, que produce un valor por cada giro sin memoria de los anteriores. El laboratorio no confía en la palabra del estudio: ejecuta el generador de forma aislada y analiza secuencias enormes de salidas con baterías estadísticas conocidas — del tipo de las pruebas Diehard o de chi cuadrado — más suites propias del laboratorio. Lo que busca son desvíos que un azar genuino no tendría.

  • Uniformidad: que todos los valores posibles aparezcan con frecuencias compatibles con el azar, sin zonas del rango sobrerrepresentadas.
  • Independencia: que un resultado no permita anticipar el siguiente, ni de a pares ni en series largas.
  • Ausencia de periodicidad: que la secuencia no se repita en ciclos detectables.
  • Imprevisibilidad del estado interno: que observar salidas no alcance para reconstruir el punto de partida del motor y adelantarse a él.

Esto es exactamente lo que vuelve inviable cualquier «sistema» o app predictora: si el generador pasa estas pruebas, no hay patrón que descubrir, porque no hay patrón. La lógica del motor, giro por giro, la explicamos en cómo funcionan las tragamonedas.

El retorno teórico declarado contra el comportamiento del código

Después el laboratorio corre el juego completo, no solo el generador, en un entorno propio y fuera de los servidores del estudio. Simula cantidades enormes de rondas — los propios laboratorios hablan de miles de millones de partidas simuladas — y calcula qué proporción de lo apostado devolvió el juego en esa muestra. Ese resultado tiene que converger al retorno teórico declarado dentro de la tolerancia que fija la norma.

En la misma pasada se verifica que la tabla de pagos del código coincida con la del documento, que las funciones especiales se disparen con la frecuencia prevista y que la ganancia máxima anunciada sea alcanzable de verdad y no un número decorativo. Cuando el estudio ofrece varias configuraciones de retorno del mismo título — algo habitual, porque el operador elige cuál instala —, cada configuración se ensaya por separado.

Ese punto es el que más consecuencias tiene para vos, porque explica algo que a primera vista parece una trampa: el mismo juego, con el mismo nombre y el mismo arte, puede rendir distinto según el casino. No es que uno te esté haciendo trampa; es que instaló otra configuración certificada del mismo título. Por eso la ficha que vale es la que abrís adentro de ese casino, no la que leíste en otro lado.

Que la ficha técnica diga lo mismo que el motor

La última capa es la más ignorada y la que más te toca a vos: el laboratorio revisa la pantalla de información que ves dentro del juego. Que el porcentaje declarado en la sección de información sea el de la versión instalada, que las reglas escritas describan lo que el juego efectivamente hace, que se aclare qué pasa si se corta la conexión en mitad de una ronda y que aparezcan los avisos obligatorios. Un juego puede ser matemáticamente impecable y aun así no pasar el ensayo porque su ficha dice otra cosa. Si algún término de esa pantalla te resulta chino, está explicado en nuestro glosario de casino.

Por qué la auditoría es sobre el software y no sobre el casino

Acá está el malentendido más caro de todos. El certificado de un juego dice que ese paquete de software se comporta como declara. No dice nada sobre quién lo está ofreciendo, ni sobre si te van a pagar el retiro, ni sobre cómo trata tus datos el sitio donde estás jugando.

El objeto auditado es una pieza de software con un identificador de versión. El laboratorio no revisa la caja del casino, ni sus tiempos de acreditación, ni sus términos y condiciones, ni si el operador tiene permiso para funcionar en tu provincia. Todo eso es materia del regulador y, en la práctica cotidiana, del control que hacés vos antes de depositar el primer peso.

Por eso conviven dos verificaciones que no se reemplazan entre sí. La del juego, que garantiza que el azar y el retorno son los declarados. Y la del operador, que determina si estás dentro de un circuito donde un reclamo tiene destinatario. Cómo hacer la segunda la detallamos paso a paso en casinos confiables en Argentina.

La certificación se otorga contra una norma y para una jurisdicción

Un informe de laboratorio se emite contra un estándar técnico concreto y, en general, para el mercado que ese estándar cubre. Que un título esté certificado para una jurisdicción no significa automáticamente que esté homologado en otra, porque cada regulador define qué exige, qué documentación pide y a qué laboratorios reconoce como válidos.

En Argentina esto se nota más que en otros lados. La regulación del juego online es provincial: hay veinticuatro jurisdicciones — las provincias más la Ciudad de Buenos Aires — y cada una legisla por su cuenta, sin una ley nacional que unifique criterios. Según los relevamientos del sector, la enorme mayoría ya tiene el juego online regulado y operativo, y quedan unas pocas sin marco propio, pero cada organismo publica sus especificaciones técnicas, mantiene su registro de componentes admitidos y decide qué laboratorios acepta.

El efecto práctico es un mosaico. Un mismo juego puede estar homologado en una provincia y todavía no figurar en el registro de la de al lado, sin que eso diga nada malo del juego: solo significa que el trámite en esa jurisdicción no se hizo o no terminó. Lo mismo pasa con los operadores, que necesitan una licencia por provincia y no una sola habilitación que valga para todo el país.

La consecuencia para vos es simple: el sello del laboratorio no te dice si el sitio puede operar donde vivís. Eso lo resuelve el listado del organismo de tu jurisdicción, que es el punto de partida de nuestra guía de casinos legales en Argentina.

Un juego certificado también puede aparecer en un sitio sin habilitación

Es la parte que más incomoda y la que más conviene entender. La certificación viaja con el software, no con la vidriera. Un sitio sin autorización provincial puede mostrar títulos conocidos, exhibir logos de estudios reales y verse impecable, y nada de eso lo convierte en un operador habilitado.

Detrás de esa pantalla hay dos escenarios muy distintos. En el primero, el sitio integró el juego original a través de un agregador y lo ofrece sin tener permiso para operar en tu provincia: el juego es legítimo, el operador no. En el segundo, el sitio no tiene relación con el estudio y está corriendo una copia manipulada del título: ahí ni siquiera el azar es el declarado.

En ambos casos el problema de fondo es el mismo. Ante un pago que no llega, una cuenta cerrada de un día para el otro o un bono que cambia de condiciones sobre la marcha, no existe un organismo argentino ante el cual presentar el reclamo. Si querés probar títulos sin arriesgar plata mientras terminás de verificar al operador, siempre está la opción de jugar las versiones demo.

Versiones adulteradas: qué son y cómo se delatan

Una versión pirata es una copia del juego original a la que alguien le tocó el código. Se arma a partir de software filtrado del proveedor o de imitaciones hechas desde cero, se le cambia el modelo matemático y se la publica con el arte, los sonidos y el logo del estudio para que parezca la de siempre. Lo que cambia está justo donde no se ve.

La manipulación típica es bajar el retorno del juego muy por debajo del oficial del estudio, a niveles que ninguna versión certificada tendría; como el sitio no paga licencias ni responde ante nadie, el número lo fija a gusto. También circulan variantes calibradas al revés, para que las primeras rondas parezcan inusualmente generosas y el comportamiento se endurezca después, cuando el jugador ya depositó dinero real. En cualquiera de los casos, la ficha técnica que ves dejó de describir la máquina que estás girando.

El fenómeno creció lo suficiente como para que algunos proveedores publicaran herramientas propias de verificación de autenticidad: Pragmatic Play, por ejemplo, mantiene una aplicación gratuita en la que subís una captura del juego con el identificador de ronda visible y te devuelve si esa partida corresponde a una versión legítima. Que un estudio necesite ofrecer algo así da la dimensión del problema.

Señales que delatan una copia

  • No hay ficha técnica: el menú de información no existe, está vacío o no muestra el retorno teórico ni las reglas completas.
  • El retorno declarado no coincide con el oficial: el número que figura dentro del juego es distinto al que publica el estudio para ese título en su propio sitio.
  • El comportamiento no se parece al de la demo del proveedor: frecuencia de símbolos especiales, disparo de las funciones de bonus o ritmo general visiblemente distintos a la versión oficial.
  • Detalles visuales fuera de lugar: logo con proporciones raras, pantalla de carga distinta, sonidos faltantes o animaciones que se cortan a mitad de camino.
  • El título no aparece en el catálogo del estudio: el nombre existe en el sitio pero no en la lista oficial de juegos del proveedor, o está escrito con una palabra cambiada.
  • El sitio no figura en ningún registro provincial: la señal más simple de comprobar y la que más pesa de todas.

Ninguna de estas señales por sí sola es prueba definitiva, pero varias juntas alcanzan para cerrar la pestaña. Y hay un atajo que ahorra el análisis entero: si el operador está en el listado del regulador de tu provincia, el problema de las copias piratas prácticamente desaparece, porque los componentes que ofrece tienen que estar homologados para poder estar ahí.

Si preferís empezar por el lado que sí podés verificar en un minuto, mirá nuestra comparativa de operadores con habilitación provincial y dominio .bet.ar — Betsson, BetWarrior, bet365 y Betano —. Solo para mayores de 18 años: el juego es entretenimiento pago, nunca una fuente de ingresos.

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Qué podés verificar vos antes de girar

No hace falta entender de estadística para reducir casi todo el riesgo. Alcanza con respetar un orden: primero el operador, después el juego. Si la primera parte da bien, la segunda suele venir resuelta de fábrica, porque el circuito habilitado exige componentes homologados y deja afuera a las copias.

  1. 1Buscá al operador en el listado del organismo de tu provincia y fijate si el dominio termina en .bet.ar, que es el identificador que exigen las jurisdicciones argentinas que ya regularon.
  2. 2Abrí el menú de información del juego y comprobá que exista, que declare el retorno teórico y que describa las reglas completas.
  3. 3Contrastá ese retorno con el que publica el estudio en su propio sitio para ese título.
  4. 4Probá la versión demo oficial del proveedor y compará sensaciones: ritmo, frecuencia de bonus, comportamiento de los símbolos especiales.
  5. 5Revisá el nombre exacto del juego en el catálogo del estudio, porque las copias suelen alterar una palabra o un signo.
  6. 6Antes de depositar, leé las condiciones de retiro y de bonos: ahí aparecen los problemas que ninguna certificación cubre.

Ese recorrido lleva unos minutos y cubre justo lo que el certificado no cubre. Si preferís partir de una lista ya filtrada por licencia, empezá por nuestra selección de tragamonedas en operadores habilitados y después elegí título, y no al revés.

Lo que la certificación no te promete

Un juego certificado es un juego honesto, no un juego ganable. La auditoría confirma que el azar es azar y que el retorno declarado es el real en el larguísimo plazo. No dice absolutamente nada sobre tu sesión de esta noche, que es una muestra minúscula dentro de esa cuenta.

El retorno teórico es un promedio calculado sobre cantidades de rondas que ninguna persona va a jugar en su vida. En cien giros puede pasar cualquier cosa, y esa distancia entre el promedio y tu experiencia concreta es justamente lo que explota el marketing de los sistemas infalibles. Ningún método de apuesta modifica la matemática de un juego de azar, y las apps que prometen predecir resultados de tragamonedas son directamente una estafa: si el generador pasó las pruebas de independencia e imprevisibilidad, no hay nada que predecir, y quien te vende la predicción lo sabe.

El laboratorio certifica el juego. El regulador habilita al operador. Ninguno de los dos certifica tu sesión.

Por eso el único control real que tenés es sobre tu plata y tu tiempo, nunca sobre el juego. Fijá un presupuesto antes de abrir el casino y usá las herramientas que los operadores habilitados están obligados a ofrecer: límites de depósito y autoexclusión. Tratá esto como entretenimiento pago y no como una forma de generar ingresos. Es una actividad exclusiva para mayores de 18 años: jugá responsable y, si sentís que se te fue de las manos, entrá a nuestra guía de juego responsable.

Preguntas frecuentes

¿Que un juego esté certificado significa que el casino es confiable?

No. El certificado se emite sobre el software del juego, no sobre el sitio que lo ofrece. Un operador sin habilitación provincial puede mostrar títulos certificados igual. Para saber si el casino es confiable tenés que buscarlo en el listado del organismo de tu provincia y verificar que use dominio .bet.ar, que es una verificación aparte.

¿El retorno teórico certificado me asegura recuperar ese porcentaje?

No, y esa es la confusión más común. El retorno teórico es un promedio calculado sobre cantidades enormes de rondas simuladas: describe el comportamiento del juego en el larguísimo plazo, no tu sesión. En cien o mil giros el resultado puede alejarse muchísimo de ese número. La certificación garantiza honestidad del azar, no ganancias.

¿Cómo me doy cuenta de que estoy jugando una versión adulterada?

Mirá tres cosas: que el menú de información exista y declare el retorno teórico, que ese número coincida con el que publica el estudio para ese título, y que el comportamiento se parezca al de la demo oficial del proveedor. Sumale detalles gráficos raros o sonidos faltantes. Y sobre todo: fijate si el sitio figura en algún registro provincial.

¿Quién autoriza los juegos de casino online en Argentina?

Cada provincia por su cuenta: no hay ley nacional. LOTBA en la Ciudad de Buenos Aires, el Instituto Provincial de Lotería y Casinos en la Provincia, y así en el resto de las jurisdicciones. El organismo habilita al operador, exige que los componentes estén homologados y lleva su propio registro. Un juego puede estar admitido en una provincia y todavía no en otra.

¿Un mismo juego puede tener más de un retorno teórico?

Sí, y es habitual. Muchos estudios entregan el mismo título en varias configuraciones matemáticas y el operador elige cuál instala. Cada configuración se ensaya por separado y tiene su propio informe. Por eso conviene mirar siempre la ficha técnica dentro del juego, en ese casino puntual, y no asumir el número que viste en otro lado.

¿Sirve de algo probar la versión demo antes de jugar con plata?

Sirve para dos cosas distintas. Primero, para conocer la mecánica sin arriesgar nada. Segundo, como control de autenticidad: si la versión del casino se comporta de forma notoriamente distinta a la demo oficial del proveedor, es una señal para desconfiar. Lo que la demo no puede darte es ninguna ventaja: el azar sigue siendo azar cuando pasás a dinero real.

¿Las apps que predicen resultados de tragamonedas funcionan?

No, son una estafa. Las tragamonedas son cien por ciento azar y el generador de números aleatorios se certifica justamente probando que sus resultados sean independientes entre sí y sin patrones detectables. Si el juego pasó ese ensayo, no hay nada que predecir. Quien te vende una predicción está vendiendo algo que su propio producto demuestra imposible.

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